lunes, 21 de julio de 2014

¿Que quiere Hamas realmente?

Artículo publicado en un diario israelí, escrito por un periodista israelí.  Todavía existen voces sensatas afortunadamente.  Está el link al artículo completo, por si no confían en la traducción

¿Qué quiere Hamas realmente?

Por Gideon Levy – Julio 20, 2014

Publicado en Haaretz (Israel) 


Traducido del inglés por Nowhere Man

Después de haber dicho todo lo que había para decir sobre Hamas: que es fundamentalista, que es antidemocrático, que es cruel, que no reconoce a Israel, que dispara sobre civiles, que esconde municiones en escuelas y hospitales, que no protege a la población de Gaza. Después de todo lo que se ha dicho, y precisamente por eso, podríamos parar por un momento y escuchar a Hamas; incluso podríamos permitirnos ponernos en sus zapatos, y tal vez hasta apreciar la audacia y adaptabilidad de éste, nuestro peor enemigo, bajo condiciones rigurosas.

Pero Israel prefiere cerrar sus oídos a las demandas del otro lado, incluso cuando esas demandas son compatibles con los propios intereses de Israel en el largo plazo. Israel prefiere golpear a Hamas sin piedad y sin otro propósito que la revancha. Esta vez es particularmente claro: Israel dice que no quiere derrocar a Hamas -por entender que en su lugar Israel tendría Somalía a sus puertas- pero no está dispuesta a escuchar las demandas de Hamas. ¿Son acaso animales? Digamos que eso es cierto. Pero están ahí para quedarse, y si Israel cree que ese es el caso, ¿porqué no escuchar?

La semana pasada se hicieron públicas 10 condiciones, en nombre de Hamas y de Jihad Islámica, para un cese de fuego de 10 años. Podemos dudar de si eran de hecho las demandas de dichas organizaciones, pero si lo fueran, servirían como una adecuada base para un acuerdo. No hay ni una condición infundada entre ellas.

Hamas y Jihad Islámica demandan libertad para Gaza. ¿Hay alguna demanda más justa y entendible? No hay forma de cerrar el actual ciclo de crímenes, y no tener otra ronda en unos pocos meses, sin aceptar esto. Ninguna operación militar, por aire tierra o mar, puede traer una solución. Sólo un cambio básico de actitud hacia Gaza puede asegurar lo que todos quieren: tranquilidad.

Lea la lista de demandas y juzgue honestamente si hay alguna demanda injusta entre ellas: retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel y habilitación a los campesinos a trabajar sus tierras hasta el límite, liberación de todos los prisioneros del intercambio por Gilad Shalit que fueron nuevamente arrestados, finalización del sitio y apertura de los cruces fronterizos, apertura de un puerto y de un aeropuerto bajo administración de las Naciones Unidas, expansión de la zona pesquera, supervisión internacional del paso fronterizo de Rafah, compromiso de Israel de un cese del fuego de 10 años y cierre del espacio aéreo de Gaza para la aviación israelí, permisos para los residentes de Gaza a visitar Jerusalem y rezar en la Mezquita de Al Aqsa, compromiso de Israel de no interferir en asuntos políticos internos de los palestinos, como el gobierno de unidad, apertura de la zona industrial de Gaza.

Esas condiciones son civiles; los medios para alcanzarlas son militares, violentos y criminales. Pero la (amarga) verdad es que cuando Gaza no dispara misiles sobre Israel, nadie se preocupa por ella. Obsérvese la suerte del líder palestino que dijo basta a la violencia. Israel hizo todo lo que pudo para destruir a Mahmoud Abbas. ¿La deprimente conclusión? Sólo la fuerza funciona.

La actual guerra es una guerra por elección. Una elección que hicimos. Es cierto que, después de que Hamas empezó a disparar cohetes, Israel tenía que responder. Pero al contrario de lo que la propaganda israelí pretende vender, los cohetes no cayeron porque sí. Volvamos unos meses atrás: la ruptura de las negociaciones por parte de Israel; la guerra contra Hamas en la margen occidental del río Jordán, luego de la muerte de los tres estudiantes de la yeshivá, siendo que es dudoso que Hamas hubiera perpetrado ese hecho, incluyendo el arresto ilegal de 500 de sus activistas, el cese de los pagos de salarios a los trabajadores de Hamas en Gaza y la oposición Israelí al gobierno de unidad, que podría haber introducido a la organización dentro de la esfera política. Cualquiera que considere que todo esto podría ser fácilmente tolerado debe sufrir de ceguera, complacencia y arrogancia.


Terroríficas cantidades de sangre se están derramando en Gaza -y en Israel en menor medida. Pero se derrama en vano. Hamas está derrotada por Israel y humillada por Egipto. La única chance de una solución real es ir por la vía exactamente opuesta a la que va Israel. ¿Un puerto en Gaza para exportar sus excelentes frutillas? Para los israelíes eso suena como una herejía. Una vez más: la preferencia es por la sangre (palestina) por sobre las frutillas (palestinas).

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