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El Gólem de nuestro tiempo

En su libro “Multitud”, los autores Michael Hardt y Antonio Negri citan textualmente (1) un pasaje de una obra de teatro idish, “Der Golem” (El Gólem), de H. Leivick, para ilustrar la idea de que las creaciones de los hombres, incluso las de aquellos más santos, pueden volverse en su contra y servir a un fin totalmente opuesto al deseado. El mito popular dice que el Gólem es un muñeco de barro al cual un “tzadiq” (un judío santo y piadoso) le puede dar vida mediante el uso de los nombres de Dios. La obra de teatro cuenta que el Rabino Judah Loew de Praga fabricó un Gólem para que defienda a la comunidad judía de Praga y ataque a sus perseguidores. Pero en un momento el Gólem se sale de control, provocando muertes indiscriminadas, y debe ser destruido para no provocar un mal mayor al que se quería evitar. En la obra de teatro, el Rabino Loew se lamenta con estas palabras: “Ha venido a salvarnos, pero ha derramado nuestra sangre. ¿Es que se castiga nuestro deseo de salvarnos...

¿Corrupción o Dependencia?

1.              Indignación, naturalización, negación, fascinación Una vez más, la sociedad argentina se muestra sorprendida e indignada al “enterarse”, por los medios de difusión, de algo que ya sabía: que hubo sobornos ligados a la obra pública durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández. Esta falsa indignación revela la hipocresía de una parte de la sociedad, pero otra parte se niega a “naturalizar” la cuestión. El caso de los cuadernos no es “un caso más”.   Afecta a personajes que ocuparon las más altas jerarquías de la Administración Pública, pero la novedad es que los empresarios del club de la obra pública de todos los gobiernos, incluido el actual, fueron alcanzados. Una “mayoría silenciosa” cree que esto fue, es y será así. No es insensible al tema, pero no espera que esto cambie. Por otro lado, las “minorías sensibilizadas por la cosa pública” denuncian, desde el rincón “negador...

AMIA: 24 años de impunidad

AMIA: 24 años de distracciones Ayer, 18 de julio, se cumplió un nuevo aniversario del atentado a la AMIA. Como todos los años, se hicieron los habituales actos de homenaje a las víctimas y de reclamos de justicia. Los titulares de los diarios de hoy hablaron de la demanda de mayor acción a la justicia para poder juzgar a cinco funcionarios iraníes acusados de ser los autores intelectuales del atentado. Esa, y solo esa, es la demanda que nos quieren hacer creer a todos que debe hacerse. Y eso me trae a la memoria inmediata la letra de la canción de León Gieco, esa que habla de “toda la pobre inocencia de la gente”. Porque no puedo dejar de pensar en que, por efecto de toda la pobre inocencia de la gente, hay muchos hombres y mujeres de bien que creen sinceramente que eso es lo que hay que demandar: que juzguen a cinco funconarios iraníes. Soy un ciudadano común. No soy abogado y no entiendo de leyes, pero he leído el código procesal penal. No soy investigador crimi...