lunes, 5 de octubre de 2009

Hasta siempre Negra



Hay personas que dejan en uno una huella imborrable, porque la acompañan sin estar ahí, en los momentos más difíciles.

Esas personas que te acompañan, aún cuando no estén ahí, no mueren nunca, porque su presencia física no es lo que las define.

Estando en la cárcel, no había muchas canciones que un preso pudiera cantar para levantar la moral de sus compañeros sin recibir un castigo a cambio.

Lunita tucumana era una de esas canciones "cómplices". En un día lluvioso, cuando ni siquiera te sacaban al patio las dos horas por día acostumbradas, porque el patio era descubierto, cualquiera se ponía a cantar "lunita tucumana", y todo el pabellón se prendía.

Cantar "lunita tucumana" era un acto de rebeldía impune, ya que nadie te podía castigar por eso. Todos, cuando la cantábamos, estábamos escuchando en nuestros oídos su voz, y estábamos viendo su rostro. Era Mercedes Sosa.

Después llegó el exilio. Irse rápido, poniendo el la maleta las cosas imprescindibles y dejando casi todo, porque no hay tiempo. Un casette tuve tiempo de poner: "Traigo un pueblo en mi voz", de la Negra.

Fue su voz la que me seguía trayendo las imágenes y los aromas de mi barrio y de mi gente, durante mucho tiempo, y los recuerdos de un tiempo mejor, de un tiempo de ilusión y de lucha.

Y cuando volví, ella estaba, estaba cantando las canciones que yo siempre escuché, y las canciones de Charly también.

Ya nos estamos quedando solos, pero ella siempre está...

Gracias Negra, por haber estado ahí en los momentos difíciles.

Gracias por haber estado ahí para festejar las alegrías.

Gracias por habernos cantado en todas las manifestaciones.

Gracias por ser parte de nosotros.

¡¡¡Hasta Siempre!!!

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