viernes, 16 de octubre de 2015

El pastorcito mentiroso y el lobito "Stiuso"

La Nación de hoy, 16 de octubre de 2015, publica un artículo según el cual, el 18 de febrero pasado, el ¿ex? SIDE Antonio “Jaime” Stiuso fue retenido por migraciones antes de dejar el país en un paso fronterizo. Se hicieron averiguaciones en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), ésta hizo averiguaciones en el juzgado en el que se investiga la muerte del fiscal Nisman, y finalmente se lo autorizó a abandonar el país:


La explicación que el gobierno da a la opinión pública es que “en ese momento” no había razones para impedirle la salida del país. No había ningún pedido judicial en ese sentido:


Lo que ningún diario ni oficialista ni opositor publica en relación con este tema es que, tan sólo 5 días después de ese hecho, el ejecutivo denunció a Stiuso por contrabando y evasión fiscal, por maniobras efectuadas desde la Ex SIDE durante 2013 y 2014:


Por lo tanto, ahora sabemos que, cuando el gobierno denunció a Stiuso por maniobras realizadas con bastante anterioridad, ya sabía que éste no estaba en el país, cosa que no fue informada a la opinión pública al momento de poner en conocimiento de ella esta denuncia.

Puede decirse entonces que, si hubiera sido un poco más “diligente” el ejecutivo en denunciar lo que había pasado en sus propias oficinas, bastante tiempo atrás, tal vez algún juzgado hubiera librado alguna orden de restricción de salida del país contra una persona investigada por contrabando y evasión fiscal.

También podría decirse que el gobierno, deliberadamente, sólo hizo la denuncia cuando sabía que el denunciado no podía ser detenido en el país, y que los secretos que guarda, estaban a salvo a miles de kilómetros de distancia.

O bien podría decirse que, una vez sabido que el ex agente había escapado y que el gobierno no había hecho aún ninguna denuncia en su contra, ordenó se preparara en tiempo récord una denuncia por manejos que habitualmente se hacen en los servicios de inteligencia, porque era lo único que se tenía a mano.

Mucho, pero muchísimo tiempo después, tratándose de la necesidad de atrapar a un personaje con recursos para ocultarse, se hicieron otras denuncias penales por temas más sustantivos:


¿Algún día explicará Parrilli porqué hicieron todo cuando ya no se podía atrapar al sujeto?


O será que, como en la fábula del pastorcito, cuando diga la verdad ya nadie le va a creer.