miércoles, 11 de diciembre de 2013

CARTA ABIERTA A LAS MADRES

LA ULTIMA CLASE

A las Madres de Plaza de Mayo
A la rectora de la UPMPM, Inés Vázquez
A nuestros alumnos y ex alumnos
A todos los compañeros

Ha ocurrido algo que, para nosotros, docentes de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, marca un límite: la bienvenida a un general imputado como genocida  -César Milani- a un ámbito que debió permanecer intocado: el de las Madres, el de los desaparecidos, el de una universidad que nació como “de lucha y resistencia”.
Aún nos parece increíble que algo así haya pasado. Durante 14 años, desde nuestra cátedra “Modernidad y Genocidio”, hemos sido parte de un proyecto que nació, más que como una institución de enseñanza, como una usina de pensamiento crítico y de acción militante, como un espacio de formación de cuadros revolucionarios, un lugar único desde el mismo emblema que lo sostenía: “Amor al saber y ganas de transformar el mundo”.
Muchos compañeros realmente valiosos, insustituibles, pasaron por las aulas de la UPMPM. Nunca se pudo reponer lo que ellos aportaban. El momento de inflexión empezó con la llegada del gobierno kirchnerista. Al principio de esa deriva, quisimos creer que aunque las Madres lo apoyaran, la Universidad podría seguir conservando su independencia. Pensamos, sin imaginar hasta qué punto nos estábamos equivocando, que si no se tocaba un programa como el de nuestra materia –“Modernidad y genocidio”- elaborado desde una perspectiva marxista, quizá podríamos mantener un núcleo de resistencia, desde el cual ir recomponiendo la vieja Universidad, tal como era, tal como la soñamos con quienes ya no estaban, pero que habían hecho posible que esa Universidad existiera.
No fue así. Año tras año, la Universidad fue perdiendo su antigua substancia, aquello que la sostenía y le otorgaba sentido. Debemos reconocer, nobleza obliga, que jamás fuimos censurados por las Madres ni por ninguna autoridad de la institución. Todo lo contrario.
Esa libertad de pensamiento, de cátedra, de contenidos, que en ningún otro lugar hubieran sido aceptados, fomentaba nuestra esperanza, un poco ingenua, de recuperar lo perdido, aquello que surgió, entre la medianía, como un viento libertario, como un espacio abierto a todos: a los piqueteros, a los movimientos sociales, a los luchadores sindicales y barriales, a todos aquellos para quienes el saber “académico” está habitualmente negado.
La quimera terminó. O los restos que quedaban, para decirlo mejor. La cara del Che, aunque siga en las fotos que cuelgan de las paredes, ya no ilumina. Ha sido reemplazada por el rostro oscuro de un represor,  cuya actuación criminal durante la dictadura fue denunciada por las propias víctimas, mientras que el CELS y otros organismos de derechos humanos, acumulan prueba sobre prueba. Hay todavía más: en la entrevista de diez páginas que le concede la revista de las Madres, “Ni un paso atrás”, el general acusado de torturador anuncia  que se propone “hacer algo con la Universidad de las Madres. Algún seminario o algún curso”. ¿Quiénes serán sus alumnos?, habría que preguntar. Es difícil imaginarlo.
Casi como una premonición de lo que se venía, nuestra última clase de este año fue dedicada –no como homenaje, sino como un abrazo profundo- a los luchadores de los años 70, a esos miles de compañeros secuestrados, torturados y asesinados por la dictadura militar, de la cual este general ,hoy “blanqueado”, formó parte.
Hasta acá llegamos. Nosotros no podemos seguir. Por respeto a la lucha heroica y solitaria de las Madres en los años más sombríos de la historia. Pero, sobre todo, por solidaridad con quienes no volvieron, nuestros compañeros, en cuyo nombre hoy hablan aquellos que están en pugna con su propio pasado. Los desaparecidos no están para defenderse. Cualquiera puede, entonces, manipularlos a su antojo,  adjudicándoles proyectos  a la medida de las miserias del presente. O de sus propias miserias.
Nadie entrega su vida para que persevere la desgracia de un sistema despiadado. No era eso lo que querían los militantes de los 70, no esta Argentina que se va convirtiendo en una gigantesca villa miseria, donde centenares de miles revuelven la basura y, si se animan a protestar, ya hay una ley Antiterrorista preparada para ellos. Lo vimos en 2012, cuando  decenas de  trabajadores que cortaron una ruta por reclamos salariales,  fueron llevados, con sus mujeres y sus hijos, a Campo de Mayo, uno de los mayores campos de concentración y exterminio que funcionó en la dictadura. Un escarmiento siniestro en un país donde hubo un genocidio. Pero también una señal de advertencia destinada a frenar futuras rebeliones. El operativo fue ordenado por un cuadro del Ejército, designado por el actual gobierno para  “cuidar”  la seguridad interior. ¿Cuidarla de qué?
Argentina, finales de 2013. El desierto crece. La obscenidad está avanzando. Los sueños han sido triturados, los cuerpos rotos y arrojados al mar. Ellos, nuestros hermanos asesinados, no tuvieron el derecho de morir su propia muerte. Irnos de un lugar donde ya no tienen lugar es una forma de no dejarlos solos. A ellos, que querían cambiar la vida, el mundo, la relación con los otros. A esos muertos, tan entrañables, que no terminan de morir y a quienes no terminan de matar.

Raquel Angel y Alberto Guilis

jueves, 21 de noviembre de 2013

Cristina no tiene anteojeras

Ante la juventud reunida en el patio de las palmeras de la Casa de Gobierno, sin la pretensión de hacer un discurso de anuncio de medidas sino de saludo a sus partidarios, después del acto de asunción de los nuevos funcionarios de su gobierno, la Presidenta de la Nación dijo muchas cosas.

No era un discurso para la ciudadanía, sino para la propia tropa. Cualquier extracto es arbitrario, y siempre depende de la interpretación que hace el que selecciona. Ya se sabe. Y estas líneas no son una excepción.

Dijo que había que profundizar el modelo, y más allá de la ambigüedad del propio modelo, eso significa "vamos a seguir como hasta ahora, no vamos a cambiar el rumbo".

En un pasaje referido a YPF, dijo textualmente:

"Yo no tengo anteojeras y sabemos que esto demanda capitales intensivos que o no están en la Argentina o los que los tienen los tienen en algún otro lugar y no los quieren poner acá".

O sea: no vamos a cambiar el rumbo. Antes era Repsol. Ahora será Chevron o quien quiera traer los capitales al sector de hidrocarburos.

No tenemos anteojeras. Detrás de esta definición política que implica que no somos dogmáticos y que podemos asociarnos con capitales extranjeros para sacar el petróleo y el gas del subsuelo, hay muchas otras verdades no dichas pero igualmente aceptadas.

Esos capitales, para venir, ponen condiciones. Tienen que ver con el precio que pretenden obtener por los hidrocarburos que eventualmente extraigan de nuestro subsuelo. Tiene que ver con la parte que podrán exportar de lo que extraigan. Tiene que ver con la libre disponibilidad de las divisas que obtengan por ello. Si no les damos todo eso no vienen.

¿Para qué nos sirve el gas y el petróleo si están abajo de la tierra? Esta es la pregunta que ha justificado desde que se descubrió petróleo en nuestro país, los diferentes planes de entrega de este elemento estratégico a los intereses de los capitales internacionales.

Cristina no tiene anteojeras. Ahora no es una nueva entrega porque está ella, su gobierno, su modelo. Quien quiera oír que oiga. Quien quiera creer que crea. Desde mayo de 2003 hasta hoy, se puede hacer un inventario de medidas y efectos que sirven para demostrar que ahora será distinto. Y otro inventario del mismo volumen de medidas y efectos que sirven para demostrar que ahora será igual que siempre.

Pero la política no es una cuestión de fe. En todo caso, puede no compartirse la idea, pero es una proposición política válida sostener que "la garantía" de que esto no será una nueva entrega del patrimonio nacional (mejor dicho, provincial, ya que los hidrocarburos pertenecen a las provincias), es la permanencia del actual proyecto político en el gobierno nacional, y la conducción política de Cristina.

Es decir, tanto para el caso YPF como para todo lo demás, la cuestión es cómo garantizar la permanencia del proyecto político en el gobierno, y la continuidad de la conducción de ese proyecto político en manos de la única figura capaz de sintetizar a los diferentes sectores que se encolumnan detrás de él.

O sea, hay un plan político. El plan político consiste en dar la pelea por continuar en el gobierno nacional en 2015. Para ello, es necesario alumbrar un candidato capaz de ganar la elección y que, una vez presidente, siga subordinado a la conducción política de Cristina.

Podría haber sido otro el plan político. Resignarse a perder la elección presidencial de 2015, ver surgir un nuevo gobierno de signo político distinto, ejercer el rol de oposición, y prepararse para volver democráticamente en 2019 con Cristina como candidata, líder, conductora y hasta, quién sabe, "salvadora de la patria". O menos épico, volver como Bachelet a Chile, por ejemplo.

Pero pensar en 2019, desde el 2013, es una utopía en Argentina.

No solo por una dinámica política "acelerada".

Sin los resortes del poder del estado, ¿quién es capaz de asegurar la cohesión de los diferentes sectores que hoy forman parte del proyecto?

Con un gobierno de signo político diferente, ¿quién controla a los jueces para que no investiguen los ilícitos cometidos desde 2003 hasta 2015 por funcionarios públicos? ¿Quién pone límite, hacia arriba, a esas investigaciones?

Demasiado riesgo.

Es preferible asumir el riesgo de construir un sucesor. Que también tiene riesgos.

Entonces volvemos a la frase: "no tengo anteojeras", pero aplicada a la construcción del sucesor y al plan de permanecer en el gobierno nacional después de 2015.

No tengo anteojeras. Para frenar la caída de reservas y poder recuperar un control razonable de la oferta de dólares en el mercado interno es necesario volver a los mercados financieros internacionales. Hay que terminar de arreglar la deuda con los fondos buitres. Hay que arreglar la deuda con el Club de París. No hay que hablar más del desendeudamiento. Habrá que diseñar un nuevo relato con un endeudamiento que preserve los intereses nacionales y de los sectores más desprotegidos. Habrá que hablar de un endeudamiento que sirve para que la industria no se caiga y no se caiga el empleo.

No tengo anteojeras. Para preservar el salario de los trabajadores (sin hablar de luchar contra la inflación, ya que inflación nunca hubo) habrá que contener la emisión y el gasto público, lo que dicen los ortodoxos y nunca íbamos a hacer mientras fueramos gobierno. Pero si lo hacemos nosotros, no lo hacemos porque seamos enemigos de la emisión y del gasto público. Sino porque vamos a orientar mejor esa emisión y ese gasto. Y de paso vamos a emitir menos y vamos a gastar menos.

No tengo anteojeras. Las estructuras provinciales y municipales del justicialismo son imprescindibles porque son las que tienen los votos de la gente. Y los gobernadores son los que están en la gestión todos los días y resuelven los problemas de la gente. ¿Cuánto faltará para que algunos sectores merezcan el mote de "imberbes"? Tal vez no haga falta. Tal vez los imberbes de hoy no sean tan apresurados como los de ayer. Tal vez, ellos también, sean pragmáticos administradores.

Cristina no tiene anteojeras.  Su plan político es continuar a cualquier precio.  Pero implica que todos sus partidarios se pongan las anteojeras y sigan al frente pase lo que pase.

Los cristinistas, los peronistas, los jóvenes que llegaron a la política en estos últimos años, los intelectuales de izquierda que quisieron ver en este proceso un fenómeno latinoamericano con limitaciones pero con potencialidad, esos millones de votos, de personas de carne y hueso que creyeron y siguen creyendo en la posibilidad de vivir mejor en este país, a los que les resulta cada vez más difícil el día a día, ¿se pondrán las anteojeras precisamente ahora?

Continuará...

miércoles, 16 de octubre de 2013

Entrevista a Itai Hagman en el programa Silencio Cómplice

En el programa "Silencio Cómplice" que se emite todos los martes, de 18 a 19 hs. por FM La Tribu, 88.7 FM, entrevistamos a Itai Hagman, candidato a Diputado Nacional por Camino Popular.  Haciendo click con el mouse en el siguiente ícono, y con un poco de paciencia, puede escucharse todo el programa:


jueves, 29 de agosto de 2013

Panorama después de las PASO


El pasado 11 de agosto se realizaron elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para las elecciones legislativas que se realizarán el 27 de octubre, en todo el país. El objeto de estas reflexiones es presentar los resultados más importantes, para luego intentar interpretarlos en función de tres cuestiones:

a) Si está cerrado el proceso iniciado con la crisis de 2001;

b) Si puede hablarse de un "fin de ciclo" kirchnerista, y

c) Si el electorado ha "desalojado" del espacio de centro izquierda a la expresión política de la CTA.

Los resultados:

El trabajo elaborado por Claudio Lozano ("Un análisis de las PASO a la luz de los datos") presenta y comenta los datos, de modo de facilitar su interpretación.
A riesgo de esquematizar mucho sus aspectos salientes, aquí se mencionarán sólo algunos de ellos, presentando muchas semejanzas y algunas diferencias:

El oficialismo: a nivel nacional, obtuvo uno de los peores resultados electorales de su historia, particularmente en comparación con los de 2011. Y resultan evidentes, por lo imprevistas, sus derrotas en distritos como La Rioja, Catamarca y San Juan. Sin embargo, cuando se ajustan adecuadamente los totales sobre los que se obtienen los porcentajes generales (descontando los votos en blanco), no estuvo por debajo del resultado obtenido en 2009. Pese a la notable pérdida de votos respecto de las presidenciales de 2011, ha logrado reafirmar su posición de primera fuerza política nacional (31% de los votos afirmativos, considerando el FPV y sus aliados). En cuanto a su presencia institucional, si se repiten los resultados en octubre, le alcanzará para mantener el control que ya viene ejerciendo en el Congreso Nacional, pero no para lograr la reforma constitucional que habilite una nueva reelección de CFK. Puede inferirse de ello como altamente probable un escenario caracterizado por dos procesos simultáneos: las disputas/negociaciones por la sucesión, por un lado, y los pases de dirigentes y grupos hacia otros espacios, por el otro. En la Ciudad de Buenos Aires, el kirchnerismo quedó en tercer lugar después de UNEN y de PRO, pero aún puede disputar el segundo lugar en octubre, considerando que UNEN difícilmente pueda conservar todos los votos de las listas internas que fueron derrotadas en las PASO. Más allá de esa perspectiva, no han surgido en este espacio en el distrito nuevos dirigentes o corrientes.

El peronismo no kirchnerista: ha sido la fuerza que más ha crecido, y se ha ubicado como segunda fuerza política nacional, con el 25,9% de los votos afirmativos. Presenta además la irrupción de Sergio Massa como figura en ascenso y nueva referencia política nacional. Expresa un discurso tan ambiguo como potente para atraer al electorado que en otras oportunidades ha acompañado al oficialismo, al peronismo tradicional, a sectores del establishment económico y a parte del sindicalismo. En una primera instancia, ha logrado desplazar la figura de Francisco de Narváez, que había encabezado con éxito en 2009 la disidencia peronista. Este nuevo foco de atracción de sectores y dirigentes del peronismo amenaza las perspectivas de Daniel Scioli como alternativa de recambio para 2015, a quien parece quedarle como único camino el de presentarse como "cambio dentro de la continuidad" del oficialismo. En la Ciudad de Buenos Aires se presenta la particularidad que el peronismo local aparece dividido entre el PRO y el FPV, lo que hasta ahora ha dejado poco espacio para esta nueva referencia política nacional. Sin embargo, tanto los desgajamientos que puedan sobrevenir en el kirchnerismo local, la influencia que eventualmente puedan conservar figuras como Alberto Fernández, ahora armador político de Massa, o la posibilidad de extender a la ciudad el acuerdo alcanzado entre Macri y Massa en provincia, determinarán si en un futuro cercano este nuevo actor se instala o no en el distrito. Por el momento es muy difícil hacer proyecciones.

La "entente" radical-socialista: luego de una "pausa" en este armado, ocurrida en las elecciones de 2011, cuando el acuerdo entre Francisco de Narváez y Ricardo Alfonsín empujó al socialismo a buscar otros aliados, y a la Coalición Cívica a la soledad, esta alianza política ha vuelto a su cauce original, pero esta vez fuertemente apoyada por los medios de comunicación tradicionales y por un sector del establishment económico. Las principales novedades fueron que se presentó al electorado como un frente de "centroizquierda", y que sumó, en la Ciudad de Buenos Aires, a Pino Solanas y al sector de Proyecto Sur que lo acompaña, provocando la dispersión del resto de las fuerzas que componían ese espacio, que había quedado segundo en 2009. Otro efecto de este armado fue la desarticulación del Frente Amplio Progresista en dos de los distritos en los que mejor desempeño electoral había tenido en 2011: Capital y Provincia de Buenos Aires. Este "revival" (que permite preguntarse si realmente alguna vez dejó de existir como proyecto por parte de algunos de los principales impulsores del FAP) le permitió consagrarse como tercera fuerza política nacional, con un porcentaje (23% de los votos afirmativos) ligeramente inferior al obtenido en 2009, pero primera en distritos tan importantes como Capital (sumando todas sus listas internas), Santa Fe y Mendoza. Además, presenta el resurgimiento de figuras políticas como Elisa Carrió y Julio Cobos, y la vigencia de Hermes Binner, como eventuales integrantes de una futura fórmula presidencial.

Unidad Popular: aunque se haga un encomiable esfuerzo matemático por agregar los resultados obtenidos por las alianzas distritales en las que participaron los diferentes instrumentos electorales que conforman UP, debe afirmarse que esta agregación, desde el punto de vista político, no es válida. En algunos casos UP participó de la alianza radical-socialista, en otros del FAP, en otros de acuerdos tan heterogéneos que, incluso, incluyeron al partido del "Momo" Venegas, y en otros, de frentes de izquierda. Tal es el caso de la Provincia de Buenos Aires y de Capital. En Provincia no se superó el porcentaje mínimo de votos necesarios para pasar al turno de octubre, con Marta Maffei encabezando la lista. En la Ciudad de Buenos Aires, Camino Popular, constituida tan solo 60 días antes de las PASO, con Claudio Lozano e Itai Hagman como cabezas de lista, logró superar el porcentaje para pasar al próximo turno. Sin embargo, fue superada por el FIT tanto en senadores (Dellacarbonara) como en diputados (Altamira). En diputados, además, fue superada por Autodeterminación y Libertad, encabezada por Luis Zamora, que no tuvo ni la militancia ni el tratamiento mediático favorable que mostró el FIT.

El FIT: encabezado por el Partido Obrero y sosteniendo una alianza electoral con el PTS e IS desde hace ya varias contiendas electorales, obtuvo 900.000 votos a nivel nacional, en uno de los mejores desempeños históricos de este sector político e ideológico. Ha logrado instalar algunos dirigentes con mejor presencia mediática (Altamira, Pitrola) que en épocas pasadas, así como otros referentes sociales y sindicales con protagonismo en conflictos de gran resonancia pública (subtes, ferrocarriles). De repetirse en octubre estos resultados, al menos lograría ingresar un diputado nacional (Pitrola, por la Provincia de Buenos Aires). La desaparición de un auténtico espacio de centro izquierda en las PASO, la incapacidad, indecisión, falta de claridad o de vocación política de UP para ocupar el espacio de la izquierda, las dificutades en los armados electorales o la ya señalada heterogeneidad de los mismos, facilitaron el terreno para que el FIT ocupara el espacio vacante y se erigiera como la principal fuerza de izquierda en la Argentina.

¿Está cerrada la crisis de 2001?

Hay que diferenciar los elementos de "crisis sistémica" de 2001 de aquellos que la caracterizan como una "crisis de régimen político". Los primeros se basan en el cuestionamiento social al modelo de dominación. Los segundos, a la incapacidad del sistema de representación y de mediación entre los ciudadanos y el Estado, para establecer una autoridad legal (y legítima) capaz de regular las relaciones entre las personas, las instituciones y los grupos de interés, y de contener los conflictos con niveles de coerción socialmente aceptables. Está claro que ambas cuestiones tienen puntos de contacto, pero son esencialmente distintas.

El cuestionamiento social del modelo de dominación existió en 2001, pero no estuvo acompañado, en la etapa inmediata posterior, de un proceso de reformulación de las relaciones sociales, motorizado desde la experiencia, la conciencia y la organización social. No es objeto de este trabajo describir las causas que impidieron el alumbramiento de ese proceso. Nos limitaremos a marcar dos cuestiones esenciales:

  • Aunque no haya logrado garantizar pisos de ingresos y de derechos elementales para millones de hogares, el capitalismo argentino, en esta era de globalización, alcanzó para mejorar las condiciones de vida de la población más castigada social y económicamente, para restituir los ahorros que se le habían confiscado a la clase media, y para recomponer (por un tiempo) la tasa de ganancia de los capitalistas a partir de la devaluación, la licuación de pasivos privados y las dos reestructuraciones de la deuda. Los indicadores sociales reales de hoy, en términos generales, volvieron a los niveles previos a la crisis. Esto no implica abrir juicio sobre la estabilidad en el futuro inmediato de esta situación.
  • Desde el punto de vista de la emergencia y construcción de sujetos colectivos, que es la esencia de la esfera política, la convocatoria de la CTA, poco después de las jornadas de diciembre de 2001, a la construcción de un Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación, marca claramente una de las carencias fundamentales para que ese proceso de cambio en el modelo de dominación pudiera desarrollarse. Carencia que aún está vigente.

Abortado el desarrollo de un proceso de cambio en las relaciones sociales, la crisis de 2001 parecía que podía alumbrar modificaciones significativas en los sistemas de mediación (formas de decisión y de participación política) y, sobre todo, en las organizaciones llamadas a forjar esas nuevas mediaciones, habida cuenta del desprestigio de los partidos políticos tradicionales: el justicialismo, el radicalismo, y la izquierda.

Resultaba difícil imaginar, en aquellas jornadas, que los mismos dirigentes, desde las mismas estructuras, y con los mismos procedimientos que habían sido repudiados por la población, pudieran lograr establecer una autoridad legal y legítima capaz de gestionar el estado y establecer una relación con la sociedad civil que lograra satisfacer, al menos, ciertas demandas básicas, contener el conflicto social, recomponer la autoridad gubernamental, y organizar un sistema político en el que la población se encontrara representada.

La suspensión de los pagos de la deuda externa, decidida por Rodríguez Saa, primero, y la etapa Duhalde, después, con decisiones como la devaluación, la pesificación de créditos y deudas, el plan jefas y jefes de hogar, sentaron las bases de una especie de "tregua" implícitamente aceptada por un cuerpo social que se había encontrado muy cerca de la desaparición de toda forma de autoridad estatal. Pero no tenían la legitimidad política suficiente para articular un nuevo sistema de representación.

La salida electoral de mayo de 2003, aún con la precariedad conocida por la declinación de Menem, el candidato más votado, de participar en el ballotage, inició el ciclo político del kirchnerismo, que tuvo en un principio muy claro el objetivo de recomponer la autoridad estatal y, a partir de ella, reconstruir un sistema de representación política.

La gestión Kirchner tuvo a su favor una situación económica internacional muy ventajosa en materia de precios internacionales de exportaciones, la protección del mercado interno derivada de la devaluación, un aparato productivo con altos niveles de capacidad instalada ociosa, disponibilidad de mano de obra producida por los años de recesión previos a la crisis. Todos estos elementos permitieron, convenientemente aprovechados hasta 2007, un proceso de crecimiento del producto y del empleo con niveles tolerables de inflación, y políticas sociales compensatorias para quienes quedaron de todos modos fuera de las relaciones laborales.

La gestión política de esta coyuntura, tanto desde los aspectos materiales ya descriptos, como desde los simbólicos, habilitó crecientes niveles de consenso social con el gobierno, que fue ganando grados de libertad para conducir, desde el estado, un proceso de articulación de un régimen político en el cual las organizaciones mediadoras de la sociedad recuperaran espacios (siempre relativos) de autonomía respecto de los poderes corporativos e intereses económicos.

Con una sociedad dispuesta a acompañarlo, el gobierno fue ambiguo respecto de su vocación de alumbrar un nuevo sistema político, o de recomponer el viejo. Las apelaciones a la trasversalidad y las críticas iniciales a las estructuras tradicionales de la política, parecían apuntar al cambio. Pero ese objetivo, si alguna vez existió, quedó relegado por las urgencias (desplazar al Duhaldismo del aparato político oficialista en la Provincia de Buenos Aires, principal distrito del país, obtener sustento parlamentario, en las elecciones legislativas 2003 y 2005, por acuerdo con los caudillos políticos provinciales del justicialismo, cooptar a un sector del radicalismo con la "concertación plural" en las elecciones de 2007).

El kirchnerismo siempre privilegió la gobernabilidad por sobre la transformación del sistema político, al punto de asimilar los conceptos de gobernabilidad y de legitimidad. Debe reconocerse, en este sentido, que el comportamiento delegativo de la sociedad, su rápido reflujo cuando la situación económico-social comenzó a experimentar una leve mejoría, facilitó esa idea.

De modo tal que la crisis de 2001, que no provocó un cambio de las relaciones sociales, tampoco generó una modificación del esquema tradicional de mediación y de representación políticas. Los cambios en la legislación de los partidos políticos consolidaron las estructuras tradicionales y dificultaron el surgimiento de nuevas. En cuanto a organizaciones o dirigentes, más allá de los reemplazos vegetativos, estamos frente a las mismas fuerzas previas a la crisis, sus desprendimientos o alianzas, con figuras surgidas de las mismas viejas escuelas, tal vez con la única excepción del Macrismo.

Y sin embargo, los altos niveles de participación en las elecciones, el hecho de que más allá de exabruptos puntuales, el debate se desarrolla civilizadamente, y los reducidos porcentajes de voto en blanco, parecen indicar que este sistema político contiene razonablemente a la población.

Hay otros elementos que apuntan en sendido contrario: ejemplo de ello son las resistencias sociales a un modelo económico extractivista avalado por la mayoría de las fuerzas del sistema, que no tienen ningún tipo de expresión política. En las PASO, por primera vez, han sido derrotados gobiernos provinciales fuertemente comprometidos con la megaminería a cielo abierto, por ejemplo, pero las fuerzas ganadoras no son cuestionadoras de ese modelo. La inexistencia de representación política de los pueblos originarios en las instituciones vigentes es otro elemento que revela la incapacidad del régimen para contener a todos, aún en calidad de minorías.

Pero hay otro aspecto menos observado por los analistas políticos: la pérdida de consenso del gobierno, que se puso de manifesto en las PASO, se asocia fuertemente al agotamiento de sus recursos materiales y simbólicos. Ya no hay "viento de cola" en la economía global, los recursos para políticas sociales ya no rinden como antes, el aparato productivo ya no se ajusta al aumento de la demanda, con cuellos de botella importantes como la inversión y la energía. Para poder afirmar que la crisis de 2001 está cerrada desde el punto de vista de la legitimidad del sistema político, éste aún debe demostrar que puede superar al menos un cambio de gobierno dentro de niveles razonables de conflictividad.

Esa es la diferencia sustancial entre gobernabilidad y legitimidad. La legitimidad es adhesión social. La gobernabilidad es conformidad o tolerancia con una gestión del poder delegado. No es poco, pero no es lo mismo. Si frente a la pérdida de consenso de un gobierno que deja de mostrarse capaz de mantener la gobernabilidad alcanzada, la sociedad no encuentra alternativas en su sistema político, estará otra vez frente al vacío. Y experimentará nuevamente la sensación de "ajenidad" respecto de los políticos, de todos ellos, aún cuando los haya votado. La apropiación de la representación política por parte de los representados, aun con las limitaciones del sistema representativo, es la muestra de la legitimidad de ese sistema. En nuestro caso, aún está por verse si el proceso iniciado en 2001 y reconducido hasta su estado actual por el kircherismo, soportará el desafío.

¿Está cerrado el ciclo político del kirchnerismo?

Los resultados electorales dicen que más de 7 de cada 10 ciudadanos no votan por los candidatos del gobierno, pero también dicen que ninguna otra fuerza tiene más votos. De una situación parecida ya se ha recuperado, pero con una candidata cuya autoridad política era indiscutida, y que ahora no puede ser reelegida.

No se puede afirmar, con los elementos disponibles, que el kirchnerismo desaparecerá de la escena política, o que no pueda volver a ganar una elección. No es desde ese punto de vista que pueda afirmarse que ha terminado su ciclo.

En cambio, lo que parece haber terminado definitivamente es su capacidad para modelar el sistema político y disciplinar, desde el estado, tanto a los actores políticos como económicos, respecto del sistema de representación.

Como se ha visto, desde 2003 hasta estas últimas PASO, el kirchnerismo administró sus recursos materiales y simbólicos, aprovechando las condiciones sociales y económicas internas y externas, para moldear el sistema político, tanto desde la configuración del oficialismo, como desde la elección de la oposición más conveniente en cada momento. Aún cuando actores políticos y económicos resistieran esos intentos, no pudieron evitar que el gobierno llevara adelante su plan en este sentido.

Que ese plan fuera cambiante, de la trasversalidad al retorno al justicialismo, de éste a una "concertación plural" con aspiraciones hegemónicas al estilo PRI (tratando de contener a todo lo que no fuera una derecha conservadora y negando la existencia de todo lo demás), y de allí al otro extremo del péndulo encerrándose en los círculos más incondicionales, aprovechando la amplia mayoría alcanzada en 2011, no quita que ningún otro actor tuviera ni la iniciativa ni la posibilidad de contraponer otro modelo de representación que el que trató de instrumentar, en cada momento, el oficialismo. Y esto alcanza también a los intentos de los sectores económicos por moldear representaciones acordes con sus intereses.

Ese es el ciclo que está terminado: un actor político con el 27% de los votos, en los dos últimos años de mandato, que no cuenta con un candidato procedente de su núcleo central de decisiones, y que ha perdido el manejo de muchas de las palancas que le reportaron tantos éxitos en el pasado, no está en condiciones de imponer, por sí solo, su propio futuro en el escenario político. Menos puede configurar al resto de los actores, aún cuando conserve la administración del aparato estatal.

Desde este punto de vista, la lectura de "la foto" es reveladora del fin de ciclo: los actores que se van configurando están moldeados con la impronta de los sectores económicos y poderes fácticos que los impulsan, más que por las iniciativas (relativamente) autónomas de sus principales referentes.

Hoy en día puede apreciarse un intento de reconstituir un sistema de representación basado en dos grandes bloques: uno radical-socialdemócrata, y otro peronista-socialcristiano. En ese sistema político en construcción aún no está claro cuál será el lugar del kirchnerismo, suponiendo que perdure, ni el del macrismo, ni el de la izquierda. Bien pueden ser convidados de piedra que terminen convalidando la funcionalidad de los dos grandes bloques. Cualquiera de esos dos bloques puede articularse con los sectores económicos en caso de llegar al gobierno. Y cualquiera de ellos podrá aspirar a un recambio y a una alternancia, en la medida en que se sostenga la "gobernabilidad".

Tal vez la mayor debilidad de este nuevo ciclo político, en caso de que llegara a instalarse, sea que ninguno de los grandes bloques encara seriamente los problemas estructurales del país, y ambos tienden a generar en la ciudadanía la falsa ilusión de que con medidas coyunturales, moderación y "racionalidad" se pueden superar los problemas. Eso, en la experiencia argentina, es una invitación a una nueva frustración social y política.

¿Han sido desalojadas del espacio político de centro izquierda las expresiones afines a la CTA?

Como ya se ha dicho en otro apartado de este trabajo, en 2002 la CTA llamó a la construcción de un Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación. Por primera vez desde su nacimiento, esta central de trabajadores incorporaba la posibilidad de articular la acción social y sindical con herramientas de carácter político-electoral. No con la intención de dar vida a un "partido de la cta", pero sí admitiendo la validez y la necesidad de sumar el terreno de la representación político-institucional como escenario para la construcción de ese Movimiento.

Luego de diferentes experiencias descoordinadas entre sí, impulsadas por dirigentes y cuadros políticos de la CTA en diferentes momentos y lugares, se unificó la identidad de todas ellas bajo la denominación de Unidad Popular (más precisamente, "Instrumento Electoral para la Unidad Popular"), que cuenta con reconocimiento formal en cinco distritos provinciales y pudo conformarse como partido nacional.

La visión y la práctica política de UP apuntó, desde 2011 en adelante, a la configuración de una opción político-electoral capaz de expresar un proyecto alternativo al del gobierno, ocupando un espacio político vacante, a la izquierda de éste, pero diferenciado de la izquierda tradicional. Ya se ha dicho en este trabajo que durante una buena parte de la gestión kirchnerista, el gobierno tuvo la iniciativa política, el consenso social y los recursos del estado disponibles para articular un nuevo sistema de representación. En ese sentido, intentó configurar una opción "nacional-popular", en torno a sí mismo, y como antagonista, una oposición de derecha, a su medida.

Ese intento no cristalizó, pero cooptó a una parte del socialismo y del radicalismo, arrinconó en un espacio de centro derecha al peronismo disidente, y fracturó al movimiento de derechos humanos, a los movimientos sociales y a la propia CTA.

No obstante ello, en 2011 se constituyó el Frente Amplio Progresista, ofreciendo una opción a los ciudadanos que no se identificaban con el gobierno, con la derecha, con los partidos tradicionales, y con la izquierda. El electorado convalidó la necesidad de representación de ese espacio político, y lo consagró como segunda fuerza política nacional, con el 17% de los votos. Ese voto de confianza hizo pensar a muchos de los que formaron parte de esa experiencia, que se podía conformar una alternativa de gobierno de centro izquierda con anclaje en sectores de trabajadores y de movimientos sociales, en un futuro cercano.

A poco de andar, se advirtió que los consensos respecto de lo que NO ERA el FAP eran mayores que los acuerdos respecto de LO QUE DEBIA SER, cosa normal en una experiencia novedosa. Lo que no se advirtió con la misma claridad, al menos en UP, fue que esas diferencias también estaban presentes en su electorado. Y que el humor del electorado iba a determinar su rumbo definitivo, más que el trabajo paciente y consecuente de los dirigentes del sector en la orgánica del FAP.

En el procesamiento de las diferencias respecto de cómo construir una alternativa de gobierno, UP intentó convencer a sus socios de mantener el lugar de representación ocupado en 2011. Es decir: crecer en representación institucional en la medida que los ciudadanos optaran por ese lugar, y no por abarcar un espectro más amplio a corto plazo, pero más heterogéneo. En ese intento, no logró sumar, en apoyo a las posturas de UP dentro del FAP, su vínculo con las organizaciones sociales y con la fracción de la CTA de la cual procede la mayor parte de sus dirigentes y cuadros.

No puede decirse que en 2012 la CTA o las organizaciones sociales cercanas a UP hayan tenido un reflujo. Muy por el contrario, protagonizaron importantes movilizaciones y conflictos sociales. Pero los vasos comunicantes entre la actividad y las manifestaciones de las herramientas sociales y sindicales de este espacio, y sus herramientas políticas, presentaron una desconexión, cuando no un abierto conflicto de visiones entre dirigentes, sectores de base y cuadros intermedios entre las distintas herramientas y dentro de cada una de ellas.

Esa desconexión no fue un fenómeno exclusivamente referido a la desconfianza que del FAP, o de su candidato a Presidente, Hermes Binner, tenían las bases de los movimientos sociales y de la CTA, ni es tampoco un fenómeno propio del terreno electoral. Muy por el contrario, se arrastra desde la fractura de la CTA en las elecciones sus autoridades en 2010. Ese episodio marcó el momento crítico en el cual, frente a la interpelación que el kirchnerismo produjo en este espacio, participaron 270,000 afiliados de un total posible de 1,200,000, y lograron mantener la independencia de la Central, pagando el precio de la ruptura. Pero las iniciativas superadoras del ámbito sindical, como la Constituyente Social, quedaron sumidas en la inmovilidad y el desconcierto. El buen desempeño del FAP en 2011, en lugar de reavivar un proceso de movilización que hubiera dinamizado al movimiento social y a la herramienta política, sirvió para que este problema quedara soslayado.

De este modo, mientras que el olfato de los dirigentes del Socialismo, del GEN y de Libres del Sur, les indicaba que su electorado era proclive a desnaturalizar la idea original del FAP, y ampliarlo hacia la UCR y la Coalición Cívica, desdibujando el perfil político para concentrarse en una opción anti-kirchnerista, UP nunca pudo demostrar que su aporte social y electoral al frente, en caso que éste realmente existiera, no podía ir en esa dirección, y que la dinámica de construcción de una opción política como la que había dado origen al FAP podía ser más lenta, pero más seria, con proyección de gobierno, cosa que de ningún modo garantizaba la opción del "rejunte" a la que la llevaban los otros socios.

Así, UP llegó a las PASO con diferentes alianzas distritales que expresan proyectos políticos distintos. Pero en aquellos distritos en los cuales no avaló la desnaturalización de la idea original del FAP, el electorado que acompañó fue sólo el más consolidado. No se puede demostrar voto a voto, pero los números indican que la mayor parte de los votantes del FAP del 2011 optaron, ahora, por la opción radical-socialdemócrata a la que parece encaminarse el sistema político argentino, y a eso lo llaman centro izquierda. En ese sentido, UP fue desalojada de ese espacio.

Sugerir que UP debe insistir en disputar el "verdadero" espacio de centro izquierda, o que debe "asumir" que es una fuerza de izquierda y disputar la "hegemonía" allí, serían dos errores de distinto signo pero igualmente contraproducentes. Parten de un supuesto erróneo: que la construcción política puede hacerse desligada del movimiento social.

Si la política es acción para transformar la realidad, la ineficacia de UP para evitar la desviación del FAP, y su intrascendencia electoral a la hora de sostener, correctamente, una convicción, deben identificarse como problemas. Las causas de esos problemas están en el profundo debilitamiento del tejido de relaciones, acciones, debates, experiencias compartidas, que vinculan a las organizaciones sociales, sindicales y políticas de este espacio común.

La tarea más importante que deberá encarar este espacio diverso y complejo, que es la experiencia político-social más rica que ha dado la Argentina de los últimos años, si quiere perdurar, es recomponer ese tejido. No hay recetas para eso, pero reconocer que hay que empezar por ahí sería un primer paso alentador.

lunes, 22 de julio de 2013

¡¡¡MISERABLES!!!

Este es el Jefe del Ejército que acaba de nombrar CFK

Nota del CELS en la que cambia su posición (más vale tarde que nunca)

Link a la nota en pdf: http://www.cels.org.ar/common/documentos/ImpugnacionMilani.pdf

Texto de la nota:

BUENOS AIRES, 22 DE JULIO DE 2013


Sr. Presidente Comisión de Acuerdos

Honorable Senado de la Nación
Senador MARCELO GUINLE


S / D

De nuestra mayor consideración:

Nos dirigimos a usted para ampliar nuestra respuesta a su consulta sobre el pliego de ascenso militar correspondiente al mensaje del Poder Ejecutivo Nº 857 (Expediente PE-97/13), relativo a MILANI, César Santos Gerardo del Corazón de Jesús (DNI: 11.114.169).

Tal como informamos a Ud. en nuestra carta del día 14/7/2013, el CELS no poseía en sus archivos información fehaciente que diera cuenta de la participación de Milani en delitos de lesa humanidad cometidos durante la pasada dictadura o en acciones contra el orden democrático.

Para arribar a tal conclusión, el CELS siguió el procedimiento implementado desde 1984, que consiste en revisar los archivos propios. Éstos comprenden documentación producida por las víctimas, sus familiares y los organismos de derechos humanos; documentos elaborados por el Estado –como el Informe Nunca Más-; documentación que surge del litigio de las causas que tramitamos en instancias nacionales e internacionales; material de los medios de comunicación; y bibliografía especializada en la temática.

Dada esta limitación siempre aclaramos que nuestra información es complementaria de la que puedan producir los organismos estatales a partir de sus propias investigaciones basadas en documentos oficiales, testimonios, legajos personales de las Fuerzas Armadas, legajos CONADEP, causas judiciales, entre otros registros. Por este motivo, le recomendamos en dicha carta que solicitara toda la información producida por estas reparticiones administrativas y en causas que refiriera al oficial Milani.

Con posterioridad a esa presentación hemos continuado la investigación más allá de nuestros recursos propios. Así hemos podido reunir información que vincula a Milani con hechos que se investigan en el marco de causas judiciales por crímenes de lesa humanidad. Esta información obraba en expedientes judiciales y en actuaciones administrativas provinciales y nacionales, de las que el Ministerio de Defensa nunca fue informado, por lo cual en tres oportunidades anteriores solicitó el ascenso de Milani a distintos grados como oficial superior.

En primer lugar tomamos conocimiento de un sumario por deserción instruido contra el soldado Alberto Agapito Ledo – quien se encuentra desaparecido – en la provincia de Tucumán. Este documento se encuentra agregado a la causa penal por la desaparición forzada de Ledo que tramita en el juzgado federal de Tucumán Nº 1. El sumario fue iniciado el día 28 de junio de 1976, a pedido del Capitán Esteban Sanguinetti, a quien la familia de Ledo sindica como responsable de la desaparición de su hijo en el legajo CONADEP y en la causa judicial. Desde el año 2008, el juez Daniel Bejas, a cargo de la investigación, tiene pendiente resolver un pedido de indagatoria solicitado por el fiscal. En aquel expediente, el oficial instructor fue el entonces Subteniente Milani, cuyo nombre aparece reflejado en la carátula de la actuación administrativa y su firma obra en varias de sus fojas.

El Estado argentino, en ocasión de responder a la denuncia presentada por la madre de Ledo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el marco del caso 3518, señaló que Ledo "… fue incorporado en el año 1976 al Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 para cumplir el Servicio Militar… Encontrándose dicha Unidad en operaciones antiterroristas que se desarrollaban en la Provincia de Tucumán, el soldado conscripto Alberto Agapito Ledo, el día 27/6/76, se fugó del vivac del batallón, motivo por el cual y de conformidad a las prescripciones legales aplicables en el ámbito castrense –Código de Justicia Militar- se iniciaron las actuaciones pertinentes, procediéndose a dar de baja al nombrado con fecha 22/6/76 por encontrarse prima facie incurso en la grave falta militar de ‘deserción’". (Del legajo CONADEP, 2987, fojas 10).

Conviene recordar que los sumarios de deserción fueron el modo de encubrir la desaparición de soldados durante el terrorismo de Estado. Así fue denunciado por el CELS en el documento "Conscriptos detenidos desaparecidos", publicado en octubre de 1982, que lleva la firma de Augusto Conte Mac Donell (padre de uno de esos soldados), Emilio Mignone, y Noemí Labrune. Esto ha sido confirmado por los resultados del informe realizado por la Dirección Nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, a partir de la Resolución 420/2009. De acuerdo a este Informe, son al menos 43 los conscriptos desaparecidos respecto de los que se labró un acta falsa de deserción. Llamativamente, Alberto Ledo no aparece en aquel listado de conscriptos desaparecidos.
En una entrevista periodística, Milani dijo que "En el Batallón de Ingenieros de La Rioja nosotros teníamos unas 50 deserciones por año. Cuando un soldado no se presentaba en cinco noches y cinco días, se hacían las actuaciones por deserción. En Tucumán se informó en aquel momento que Ledo había desertado. Es obvio que no era así", lo que confirma la relevancia que tiene este caso, sobre todo, si quien lo dice es el oficial instructor del sumario de deserción, al que no hizo referencia en la entrevista ("No puedo creer las cosas que se dicen. El General Cesar Milani niega las acusaciones que se le hacen, Página/12, 21 de julio de 2013).

En el Informe Nunca Más se señala, con relación a la desaparición de conscriptos:


"Las denuncias presentadas ante la Comisión y referidas a soldados conscriptos desaparecidos revisten por su elevado número y sus especiales características, una particular significación (…)

El denominador común de todas las respuestas oficiales: la deserción:

La respuesta sistemática a los familiares que inquirían sobre la suerte del hijo desaparecido cuando prestaba servicio, fue que éste había desertado. Es decir, que cada vez que se pedía por su paradero el informe de las autoridades militares se limitaba a consignar: Que el soldado había sido dado de baja de la Institución. 1) Por haber salido de la dependencia en la que prestaba servicio para cumplir una comisión sin haber regresado. 2) Por haber estado de franco sin haberse presentado en tiempo debido a su destino. 3) Por haberse fugado.

En los ámbitos militares respectivos se instruyeron sumarios por «deserción» cubriendo con ello una formalidad que no constituía sino una excusa frágil tendiente al ocultamiento de los hechos. (Ver, Informe Nunca Más, CONADEP, Septiembre de 1984, Capítulo II, Víctimas: F. Conscriptos).
El ex capitán del Ejército José Luis D’Andrea Mohr realizó una investigación exhaustiva titulada "El Escuadrón Perdido. La verdad sobre los 129 soldados secuestrados y desaparecidos durante el gobierno militar", que se publicó en 1998. Allí sí consta el caso de Ledo. En su prólogo, Jaime Steimberg y Wenceslao Alberto García, padres de dos soldados detenidos-desaparecidos sostienen que es "una tremenda falacia, una gran mentira decir que fueron ‘desertores’ aquellos que fueran asesinados", ya que "la ‘deserción’ fue inventada por quienes aplicaron el más salvaje y siniestro terrorismo de Estado". En, la introducción, el capitán Federico Eduardo Mittelbach se refiere a "las aberrantes actitudes de todos aquellos que participaron (en todas las jerarquías y responsabilidades) en esta espantosa cacería humana y exterminio de más de un centenar de soldaditos". En el Epilogo, D’Andrea Mohr escribe una carta "en el nombre de los padres" al jefe de aquel escuadrón que da título a su libro. "Han pasado veinte años y no he cesado en la búsqueda de mi hijo, su soldado desaparecido. ¿Y usted? ¿Se conformó con hacer un ‘acta de investigación por deserción’ para legalizar la falsedad?" (Buenos Aires, editorial Planeta, 1998, pp. 7, 11 y 283).

Por lo demás, como podrá advertirse, la demora de más de 5 años para citar a declaración indagatoria al Capitán Esteban Sanguinetti, da cuenta del error de considerar que las decisiones judiciales han de ser los únicos elementos a considerar para la valoración de antecedentes en procedimientos de ascensos militares.

En segundo lugar, se encuentra el acta del testimonio brindado el 21 de agosto de 1984 por Ramón Alfredo Olivera ante la Comisión de Derechos Humanos de la provincia de La Rioja. En dicho documento Olivera denuncia que Milani participó en

un "allanamiento" que derivó en la detención de su padre, quien fue torturado en el Batallón de Ingenieros 141 de la mencionada provincia. Por otra parte, señala que Milani estuvo presente y lo "hostilizó" durante un interrogatorio judicial en el que el testigo intentaba infructuosamente denunciar que había sido torturado en su lugar de detención ilegal. De acuerdo al legajo de Milani, el día del secuestro del padre de Olivera, él estaba cumpliendo una sanción de amonestación equivalente a arresto, dentro del Batallón de Ingenieros 141.

El acta con la declaración de Olivera ha sido aportada al CELS por la organización de derechos humanos ANDHES, que es una prestigiosa institución de la región NOA con la que los organismos nacionales trabajamos desde hace más de diez años. Hemos podido constatar que otra copia de esta acta obraba en poder de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Adjuntamos a la presente copia del expediente de deserción de Alberto Agapito Ledo con las firmas de Milani, del documento del CELS "Conscriptos detenidos desaparecidos", de la respuesta del Estado argentino a la CIDH en el marco del caso 3518, del testimonio de Ramón Alfredo Olivera y de la foja correspondiente del legajo de Milani.

Desde su fundación el CELS se trazó como objetivo principal la búsqueda de verdad y justicia por los crímenes del terrorismo de Estado. Este objetivo define nuestra identidad y determina todas nuestras acciones. Desde la finalización de la dictadura, construir instituciones sólidas y fundadas en el respeto de los derechos humanos ha sido una de nuestras preocupaciones centrales. Por eso, nos hemos ocupado de exigir la separación de sus cargos de quienes se encuentren sospechados de haber participado en graves violaciones a los derechos humanos.

Es por todo ello, y a partir de esta nueva información, que consideramos que el ascenso del oficial César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani debe ser rechazado.

Sin otro particular lo saludo atentamente,

Horacio Verbitsky

Presidente

CELS

viernes, 7 de junio de 2013

Día de la gratitud militante

Recibí un mensaje de correo de Alfredo Grande, que realmente me conmovió.

Léanlo por favor.  No tiene desperdicio.



Gratitud Militante
Escrito por Alfredo Grande Jueves, 06 de Junio de 2013

“Sólo saben los que luchan. Sólo luchan los que saben”

(aforismo implicado)

“La vida es como nosotros la hacemos. Y en cada vida se repliegan y despliegan muchas vidas. Sin darnos cuenta, en el peor de los casos, transitamos una diversidad de ideas, sensaciones, deseos, motivaciones, que muchas veces ignoramos. En el mejor de los casos, esas vidas son sostenidas y conservadas como nuestro mas bello tesoro y como el justo legado que nos debemos a nosotros mismos. Solamente rechazando la vida por mandato, podremos encontrar la vida por deseo” (A.G. del Unipersonal “Asi no es la Vida”)

(APe).- A partir de mañana no empiezo a transitar la mitad de mi vida. Sin duda razonable, y por prepotencia de deseo, la seguiré transitando. Sin embargo, bastante más de la mitad ha quedado en ese espacio y en ese tiempo que llamamos recuerdo. El recuerdo no es otra cosa que la historización afectiva del sujeto. Me gustaría hacer la cronología y la topología de todas las luchas que he sostenido con la pluma, con la risa y la palabra.

Desde que el Rector del Nacional Buenos Aires censurara un nota mía titulada “Algo más sobre la ley 1420” y que fuera escrita en respuesta al ataque a esa ley que un alumno de otra división había publicado. Se trataba nada menos que del “diario mural” del Colegio, tesoro de los jóvenes activistas de ese entonces. Yo pertenecía a ARENBA, la agrupación reformista de los estudiantes del Nacional Buenos Aires. Enfrentados sin pausa con LIDE, los jóvenes de derecha, antecesores directos de lo que décadas después de UPAU.

No hay per saltum que valga. He llegado al umbral de mis 65 años no siempre sabiendo por qué lucho, pero al menos siempre luchando por lo que sé. Intentando no confundir saber con verdad. Saber es una búsqueda, no necesariamente un encuentro. No pocas veces el encuentro con una verdad logra un peligroso matrimonio hasta que la muerte nos separe. Buscó una verdad y se encontró con un dogma. No encontramos la verdad, aunque no dejemos de buscarla. La verdad nos encuentra a nosotros. Nos sorprende. Nos parte la cabeza y ni siquiera le importa si nos duele. Pero nos encuentra porque esa verdad sabe, no sé de qué manera, pero lo sabe, que la hemos estado buscando. La verdad es siempre, una diversidad indefinida de verdades. Pero no infinitas verdades. No hay un “todo vale” que disfrace con máscaras de verdad el rostro de mentiras y falsedades. Para esa verdad que siempre es muchas verdades, no es neutral. No tenemos una verdad para todos. Ni todas. Si así fuera sería una verdad revelada. Verdad que es apenas una bajada de línea divina o terrenal, pero que siempre nos baja. Y de tanto que nos baja, nos aplasta.

Los que luchan sólo conocen la verdad rebelada. Rebelión contra los usos y costumbres, las leyes y normativas, las tradiciones y morales que arrasan con todos los deseos e imponen todos los mandatos. Muy especialmente: arrasan el deseo de vivir. Arrasan con el deseo de vivir con alegría, orgullo, dignidad, sabiduría y placer. Y vivir con y en los otros. Porque solamente cuando se prolonga en los demás, nos enseñó Rosa Luxemburgo, mi vida tiende al infinito. No celestial, sino actual.

Por eso creo y siento que tengo muchos hermanos y que con un poco de esfuerzo, también los puedo contar. Hermanas y hermanos, aunque admito que soy poco cultor a las gramáticas de género. Cuando el azar, que es la palabra que usamos cuando no entendemos la necesidad, me arrebató a mi hermano mellizo cuando teníamos lejanísimos 17 años, entendí con un dolor que todavía tiene eco, que podemos vivir, incluso volar, aunque un ala esté quebrada. Mutilada. Quizá por eso camino y vuelo medio torcido. Quizá por eso siempre entendí que algunas pérdidas, sobre todo las más tempranas, sobre todo las más queridas, nunca llegarán a ser duelo. Pero que podemos seguir viviendo, y que nuestra vida es también, nuestro derecho. Sin embargo, nunca sentí la “culpa del sobreviviente”. Sentí la rabia, la impotencia, la tristeza, el dolor de todo sobreviviente. Pero me importó mas denunciar la culpabilidad del victimario que regodearme en la culpa de la víctima.

Tengo grabadas las palabras del Cyrano de Bergerac, cuando finalmente su amada Roxana se entera del verdadero autor de los poemas que la enamoraron: “es ley que aplaudo juicioso, con mi suerte en buen convenio, porque Moliere tiene genio, porque Cristián era hermoso”. Negarlo sería afirmarlo de forma vergonzante. He sentido envidia. Mucha envidia. He sido el Salieri de hombres más talentosos, más hermosos, más altos, más elegantes, más valorados. Puedo afirmar que esa envidia ha sido compensada y equilibrada, incluso creo que fuertemente desbalanceada, por una profunda gratitud. Sin pensar en virtudes cardinales ni teologales, ni nada de eso.

Puedo afirmar que nuestra humanidad se sostiene y se prolonga cuando sentimos desde lo más profundo, la gratitud por lo recibido, por lo compartido, por los bienes que nos regalaron, y por los males que nos ahorraron.

He caído más de una vez en el cruel escepticismo que el tango “Las 40” nos arroja en la cara. “Aprendí todo lo bueno, aprendí todo lo malo, sé del beso que se compra , sé del beso que se da… Del amigo que es amigo, siempre y cuando le convenga, y sé que con mucha plata, una vale siempre más.” Quizá como respuesta al duelo que nunca podrá ser, a la pérdida que no deja de encontrarme cada día y cada noche, como intento reparatorio y sublimatorio del que fuera y quizá siempre sea el hermano perdido, entonces aparece la cooperativa. Y los colectivos fraternos de militancia. Y las luchas compartidas por lo justo. Y las utopías soñadas que tuvieron algunas veces tristes despertares.

Y aparece, y ojalá me hubiera encontrado antes, el Movimiento Chicos del Pueblo. Y la Agencia de Noticias Pelota de Trapo. Y esa potente verdad me encuentra y yo entonces, una vez más, me prolongo en hermanas y hermanos de una lucha por nuevas formas del saber. Y de ahí surge la necesidad de encontrarme con tanta militancia que lucha, con diversas estrategias, pero lucha contra las formas de la cultura represora. Y por eso el Día de la Gratitud Militante. Que decido que sea justo el día de mi cumpleaños. El 7 de junio. Que es también el día del periodista. Y que por la gracia de APe puedo decir que soy al menos, redactor.

Por eso en ese lugar alto y soleado que es la cooperativa ATICO, el 8 de junio nos encontramos los sobrevivientes sin culpa. Los que seguimos luchando enojados, consternados, rabiosos, porque sentimos que al Che lo siguen matando, pero también sabemos que el Che sigue naciendo. Por eso es también el Día de la Gratitud Militante. Porque he rechazado la vida por mandato y he intentado sostener la vida por deseo.

Por eso.

[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

viernes, 10 de mayo de 2013

Teoremas sobre "El Modelo" y "La Tendencia"

Luego de un período bastante largo de "descanso" de este blog, ya va siendo hora de remover la pereza intelectual.

En esta época de dobles discursos, cuando la "pesificación revolucionaria" troca fácilmente y sin que nadie se sonroje por el blanqueo de capitales, ya va siendo hora de afrontar una discusión seria sobre la "juventud maravillosa" de los años 70, por parte de quienes fuimos parte de esa experiencia, y por parte de quienes no lo fueron.  Porque cuando el pasado no se salda en la conciencia colectiva, se suelen cometer errores en el presente.

Muchos rescatamos los objetivos y los valores de aquella experiencia, y creemos que, si fracasó, o si fue derrotada (fracaso y derrota no es lo mismo), ello no se debió a que los objetivos o los valores eran errados, sino por todo lo demás.

Y observamos, azorados, cómo en nombre de una supuesta continuidad histórica de aquel legado, se construye un "relato" desde el poder, para sostener un "modelo" al que se atribuyen los objetivos y los valores de aquella experiencia, pero que es un proyecto totalmente distinto.

En alguna otra entrada de este blog se ha intentado analizar porqué el sentimiento culposo de quienes se "quebraron" en la década del 70 (y en cierto modo toda la sociedad se quebró) es un componente de la psicología social que favorece la apropiación del discurso oficial, el autoconvencimiento, como elemento de expiación de culpas del pasado:

 http://hombreningunlugar.blogspot.com.ar/2010/09/quebrados.html


Pero por una parte, no basta con tratar de comprender, es necesario cambiar.  Por otra parte, la construcción de un mito autocomplaciente, en algún momento, va a ser insostenible.

Por lo tanto, sería mucho mejor animarse al debate, y para ello es bueno tomar opiniones diversas, sobre aspectos puntuales.  No necesariamente opiniones que se comparten totalmente, sino opiniones que nos hagan pensar.

En la edición de La Nación de hoy, 10 de mayo de 2013, aparece un artículo de opinión firmado por Jorge Fernández Díaz, que aborda la cuestión, si se quiere, del "periodismo militante".  Pero lo interesante es que la aborda desde el rescate de la figura de Rodolfo Walsh.  Se adjunta el link para el que lo quiera leer desde la fuente, y a continuación se transcribe.

 http://www.lanacion.com.ar/1580500-el-silencio-que-duele-mas

El silencio que duele más

Opinión

Muchos militantes e intelectuales del cristinismo admiten en voz baja que probablemente sea cierta la oscura historia de Lázaro Báez y sus inefables muchachos. Por más que algunos ejerzan la negación religiosa como método de pensamiento, esta vez la cosa resulta tan grosera que no puede ser eludida con un mínimo de seriedad. Son kirchneristas y soldados de la causa, pero no son estúpidos. Algunos, con cierto candor, piden que el Gobierno le suelte la mano a Báez para no sobrellevar esa tremenda mochila de piedras, sin comprender cabalmente que la presunta culpabilidad del próspero ladrillero del Sur arrasaría también con la jefa del movimiento nacional y popular. Puesto que los negocios de las dos familias en un punto aparecen como indivisibles: no se sabe a ciencia cierta dónde termina el Río de la Plata y dónde comienza el océano Atlántico, ustedes me entienden.
Hay, sin embargo, otros kirchneristas que relativizan directamente la importancia de la corrupción en la política. Es un mal menor, todos los gobiernos fueron corruptos, no hay que caer en la ética pequeñoburguesa y biempensante, debemos recaudar para llevar a cabo los ideales, los honestos hicieron políticas horribles y entregaron el país, algunos dictadores no robaron y sin embargo fueron nefastos, lo único importante es el rumbo. Y otras argumentaciones por el estilo. La gran coartada intelectual, para no aceptar públicamente los hechos, es que si la corrupción fuera moral y políticamente inexcusable y se demostrara por fin que este gobierno la practica de manera masiva y sistemática, el proyecto perdería mística. Y si se pierde la mística a la corta o a la larga se pierde el poder. Por lo tanto, forzosamente la corrupción no debe ser un tema relevante. En los 70 los "compañeros" asaltaban bancos o llevaban a cabo secuestros extorsivos para financiar la revolución; hoy se otorgan licitaciones y se beneficia a capitalistas amigos para sostener el modelo. Aceite para que funcione la maquinaria, nada más. Como esto no puede ser declamado en público, como este concepto es piantavotos, hay que sobrellevar en silencio la cruz. Las revoluciones también se hacen con los canallas, sugería una criatura de Roberto Arlt.
Existe, por suerte, la gran excusa: si este gobierno fracasa y se tiene que ir en 2015 vienen el Cuco, el Diablo, la Derecha, el Abismo. Para que no vengan, hay que tragar sapos de grandes proporciones y aguantar a pie firme el empacho. El autoritarismo, el delirio mesiánico, el cercenamiento de los derechos individuales, la progresiva caída de los pilares democráticos, la censura, la mentira, el doble discurso y el fracaso cada vez más evidente de la gestión económica. Hay que aguantar todo eso para que no venga lo peor. Érase una vez un país donde muchos de sus actores y músicos, algunos profesores universitarios y ensayistas, y ciertos periodistas, narradores y poetas, por miedo a que viniera lo peor se fueron convirtiendo en cómplices de lo peor. Fue un proceso lento y lastimoso, y un día despertaron y descubrieron que se habían transformado en lo que combatían.
Todas esas almas sensibles, ese progresismo cool y cantamañanas del peronismo Hollywood, los combativos "revolucionarios" del chori and wine, han sido quienes blindaron culturalmente a una maquinaria feudal y predemocrática, surgida de un reinado sureño, y también quienes han ofrecido palabras y metáforas altruistas a una forma arcaica y cruel del ejercicio absoluto del poder. Cómo lograron que librepensadores, libertarios de distinta naturaleza, artistas comprometidos, músicos tiernos y hasta ciertos progresistas lúcidos abrazaran esta entente justicialista donde Pichetto, Ishii, Alperovich, Guido Insfrán y Aníbal Fernández anuncian todos los días la alborada de la patria socialista en nuestras pampas, es un misterio para la psiquiatría. "Con la izquierda adentro se roba mejor", ironiza el gran Rodolfo Zalim.
Coincido también con el escritor Martín Caparrós cuando critica el "honestismo", ideología que reduce la política a un problema de quién le roba a quién, y que termina siendo así funcional a los dirigentes que no quieren o no pueden realizar cambios estructurales y decisivos. Muchos opositores se sienten a gusto en esa furia honestista, desde la que hacen campaña sin tener ideas ni una propuesta política y económica verdadera y superadora. También el honestismo, basado en el espejismo candoroso de que si dejaran de robar se arreglaría de inmediato este país, es lamentablemente una forma de la frivolidad. Pero agrego algo que Caparrós también sostiene: la honestidad debería ser el grado cero de la política. Lo mínimo que se le puede pedir a un candidato o a un estadista.
Lo curioso, una vez más, es que los mandarines de este gobierno no han modificado la matriz de la Argentina, sólo se han dedicado en sucesivas radicalizaciones a llevar a cabo una profunda metamorfosis en las reglas republicanas y federales, siempre a favor de ellos mismos y de su perpetuación. Como si el fin justificara los medios, las almas sensibles han relativizado esta estrategia o directamente han suscripto al discurso de los simuladores. No les ha importado tener un Estado mafioso, que es completamente ineficiente a la hora de la verdad: Once, inundaciones, inflación, energía. Y han callado por convicción, por interés o por miedo las aberraciones que ese Estado viene realizando.
Esa callada complicidad, esa defección, tiene en el ámbito periodístico sus ejemplos más dolorosos. Bajo el paraguas de la figura legendaria de Rodolfo Walsh (últimamente reducido a un militante sacrificial, ignorado por analfabetos literarios como lo que en verdad es y seguirá siendo: uno de los grandes escritores argentinos), actúan gacetilleros y pontificadores, sujetos que se sirven de los carpetazos de los servicios de inteligencia para anatemizar a opositores y críticos, individuos que naturalizaron un sistema de delación (señalamiento y escrache continuo de compañeros) y mercenarios de toda laya que prestan sus espadas para trabajos sucios. Nunca vi tantos periodistas interesados en boicotear una investigación periodística y en desacreditar a su denunciante como en estas semanas. Tampoco vi tanta deserción a la hora de marcar los límites: una cosa es que te sientas cercano a este proyecto y otra muy distinta es no alzar la voz para que tu propio gobierno tome nota de los errores y los enmiende.
No se llegó a esta situación lamentable de un día para el otro. El guiso se fue cocinando a fuego lento. Se ha hecho completamente habitual en la Argentina que junto a periodistas legítimamente convencidos de la épica nacional y popular, conviven jefes de prensa encubiertos y agentes estatales que alguna vez deberían ser privatizados. Sucede a menudo que ante la denuncia periodística de un acto de corrupción, se la ignore olímpicamente. También que se ataque al colega que investigó, sin chequear mínimamente si los hechos son o no veraces. O lo que es más terrible: que se llame al funcionario acusado para ofrecerle un largo monólogo que destruya al redactor, al medio que lo publica y al periodismo como oficio, para al final dictaminar desde el micrófono que se demostró una vez más que el periodista y el diario de marras mintieron, y que ya todo quedó anulado. Señor Jack el Destripador, ¿leyó la denuncia que hace el diario The Times acerca de esas chicas muertas? ¿Qué tiene para decirnos? Ah, entonces, es una denuncia falsa. Una más. Muchas gracias, Jack, quedó todo aclarado. Vaya nomás y siga con su faena.
¿Tendrá algo que ver Rodolfo Walsh con estos personajes que ayudan a ocultar la corrupción, que persiguen periodistas y que son complacientes con quienes detentan el Estado? Les recomiendo, de todo corazón, que abandonen por un momento la pereza mental y se tomen un mes para leer Operación Masacre, El caso Satanovsky, Quién mató a Rosendo y Variaciones en rojo. Walsh convalidó metodologías de la violencia política en los años 70 con las que nunca pude estar de acuerdo, pero ejerció siempre el periodismo desde el llano, sin subsidios ni prebendas, enfrentándose a los poderosos con su talento y con su máquina de escribir. Creer que Walsh estaría hoy a sueldo de este gobierno, que no sólo toleraría la corrupción para la Corona, sino también para volver multimillonarios a sus dirigentes, que sería columnista de C5N y que asistiría a las sesiones lapidarias que se traman en Canal 7 (ni Horacio Verbitsky lo hace) me parece temerario y por lo menos incomprobable.
Si lo hiciera, yo que lo amé tanto, que he sido su fervoroso lector, no podría menos que sentir una enorme tristeza. La siento ahora mismo por muchos de mis ídolos literarios y profesionales de otros tiempos, que me parecen irreconocibles. No quiero formar parte de ese colectivo cultural en el que viajé alguna vez. Prefiero este ostracismo que consiste en ser considerado un ex compañero de ruta y hasta un enemigo del Estado, un asturiano cabeza dura que se resiste a darle barniz de respetabilidad al pillaje.
© LA NACION.