lunes, 21 de septiembre de 2009

Ley de Radiodifusión y Maniqueísmo (nota 1)

Desde la serie de artículos sobre las pasadas elecciones del 28 de junio que este blog no se actualizaba.

No es que en la Argentina no ocurrieran eventos dignos de reflexión. Sin embargo, a veces observar cómo evolucionan los temas con el correr de los días hace que éstos tomen su verdadera dimensión... y algunos de ellos resultan ser tan insustanciales que cuando deben tomar su verdadera dimensión se esfuman.

Algo así pasó con el "diálogo político", por ejemplo. ¿Alguien se acuerda hoy del diálogo político?

Y esto no sólo pasa con los temas. También pasa con los "actores".

Véase sino el "acuerdo cívico y social". De festejar como principal fuerza opositora a nvel nacional el 28 de junio a la noche, a su virtual desmembramiento actual, que parece al menos irreversible por el lado de Elisa Carrió. Y si bien no son irreversibles, han sido importantes las diferencias entre Socialistas y Radicales en temas como la Ley de Radiodifusion, o las que se producen a diario entre los mismos radicales en torno a la figura de Cobos, sus aspiraciones y sus condiciones para el armado del partido. Nada de esto augura un futuro venturoso, aunque nunca está dicha la última palabra.

Lo que sí debe reconocerse es que, después de algunos ensayos inconsistentes, como el ya mencionado diálogo político, el gobierno ha retomado la iniciativa con un tema que no va a pasar rápidamente al olvido: la nueva Ley de Radiodifusión.

El proyecto ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados, resultado obtenido luego de que el oficialismo aceptara incorporar modificaciones a su proyecto original.

Las modificaciones incorporadas habían sido solicitadas por diputados que provienen del espectro político situado a la izquierda del gobierno (Proyecto Sur, Solidaridad e Igualdad, Encuentro Popular), y aunque las modificaciones incorporadas no son todas las solicitadas, esto inaugura un hábito que debería ser normal en el juego parlamentario, pero que lamentablemente en nuestro país no era habitual, y mucho menos bajo este gobierno: una discusión que provoca cambios.

También demuestra algo que muchos no querían ver: que a la izquierda del gobierno existen otras opciones políticas, que el hecho de no ser oficialista no implica oponerse a todo lo que el oficialismo presenta, y que ser opositor a este gobierno no es "traicionar a los valores de una generación", ni "hacerle el juego a los intereses de los grupos monopólicos".

En el juego parlamentario en particular, y en política en general, oponerse implica ejercer el derecho democrático a plantear diferencias respecto de lo que plantea la corriente mayoritaria, o la primera minoría. A veces el resultado es impedir que una iniciativa prospere. Y a veces, como esta vez, implica corregir y mejorar, al menos parcialmente, los defectos de esa iniciativa. Porque nadie con espíritu democrático puede confundir el derecho que tiene la mayoría, o la primera minoría, con la razón absoluta contra la cual no es posible esgrimir alternativas.

Y para que todos puedan formarse una idea acerca de qué es lo que estamos hablando, a continuación publicamos un enlace con el trámite parlamentario en el que aparecen todos los proyectos de ley presentados sobre este tema: el del gobierno y el de otros diputados:

http://www1.hcdn.gov.ar/radiodifusion/proyectos.asp

Por alguna razón, no todos los proyectos mencionados en el enlace anterior están acompañados por su correspondiente texto. Uno que falta es el proyecto de Ley presentado por el diputado Claudio Lozano, del partido Buenos Aires para Todos en Proyecto Sur. A continuación se presenta el enlace a ese texto:

http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=4232-D-2009

En esta primera nota vamos a poner un punto final aquí, puesto que el objetivo era presentar la situación actual, y las diferentes alternativas existentes, excluyendo, por razones obvias, la alternativa de "estar en contra del proyecto y de todos y cada uno de sus artículos".

En la nota de mañana nos vamos a referir a "los 21 puntos" de la "Coalición por una Radiodifusión Democrática", que fue lo que le dio impulso inicial a esta iniciativa mucho antes de que la misma figurara en la agenda del gobierno.

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